Paola Davico

Plan Provincial de Lecturas y Escrituras,
Dirección General de Cultura y Educación

Reflexiones orientadas
a la práctica docente
y a la formación de lectores críticos

Resumen

Este artículo explora la relación entre forma y contenido en los libros, con foco en la literatura infantil y juvenil contemporánea. También pone en valor la lectura en clave de obra de arte y su potencial en contextos escolares. A partir de aportes teóricos de diferentes autores que desarrollaron el tema, se abordarán casos concretos, destacando la función narrativa y simbólica del diseño, el formato, y los elementos visuales como parte esencial de la experiencia lectora.

Este análisis parte de una pregunta que atraviesa tanto la práctica educativa como la producción editorial: ¿de qué manera la forma de un libro –su formato, ilustraciones, recorrido visual, diseño, e incluso su carácter lúdico o tridimensional– interviene en la construcción de sentido del lector, y qué lugar ocupa en la formación de una mirada crítica y activa sobre los discursos?

Palabras clave

Arte del libro, Intertextualidades, Cruce de lenguajes, Sentidos en juego, Extrañamiento.

Introducción: Una forma que también dice

Se trata de mirar la complejidad del libro como una composición completa y no como soporte independiente de la palabra escrita: también se lee su dimensión estética, visual y material como parte constitutiva del mensaje. En un contexto de transformaciones culturales y desafíos pedagógicos vinculados a la formación de lectores críticos, se vuelve fundamental poner en valor la lectura como experiencia multisensorial y significativa. Por lo tanto, es clave recuperar la dimensión colectiva de la creación editorial. El libro es el resultado del trabajo de un equipo: autores, ilustradores, diseñadores, editores. Reconocer esa orquestación permite descubrir que hay una voluntad discursiva en cada elección visual, gráfica o narrativa. Y que quien lee, al hacerse consciente de esas capas, afina también su mirada hacia la otra lectura del mundo. Así como interpreta un libro como un constructo, podrá también leer críticamente discursos políticos, mediáticos o sociales, poniendo en juego su capacidad de interpretación y de juicio.

Cada forma es un gesto del espíritu que propuso Kandinsky en De lo espiritual en el arte, y es desde esa premisa que este artículo invita a pensar los libros como objetos que no sólo contienen un texto, sino que también lo expanden, lo tensionan, o incluso, lo reconfiguran desde su materialidad. Las formas, los pliegues, el tipo de encuadernación, la elección de paletas cromáticas, el trazo de la línea y el peso de los silencios se vuelven zonas de sentido.

La relación entre el lector y el libro se da en una trama que articula fondo y figura, texto y diseño. Y es en esa relación donde se pone en juego la construcción de sentido, que no es pasiva ni automática, sino una operación activa de lectura
e interpretación.

Leer con todos los sentidos
Mi gran anhelo es aprender a hacer tales inexactitudes, tales anomalías, tales modificaciones, tales cambios en la realidad, para que salgan, ¡pues claro!... mentiras si se quiere, pero más verdaderas que la verdad literal

V. Van Gogh, Cartas a Theo

El libro es una obra de arte total: conjuga texto, imagen, diseño, edición y materialidad en una propuesta integrada. Esta mirada se inscribe en una concepción estética. Como afirmaba Wassily Kandinsky (1911): “La armonización del todo sobre el lienzo es la que lleva a la obra de arte” y reconoce que “la forma no es algo vacío”, sino que conlleva una carga espiritual, simbólica y comunicativa.

En el campo de la literatura infantil, Cecilia Bajour (2016) ha destacado cómo los libros álbum ofrecen al lector una experiencia en la que texto e imagen se entrecruzan de manera inseparable, invitando a leer entre líneas y entre imágenes, relacionando lo que se deja ver y lo que la obra oculta, como acción propia de quien lee. Cuando este tipo de libros profundizan en búsquedas posibles con el arte, “desautomatizan la lectura” —no solo del texto sino de la obra de la que forma parte— y amplían el horizonte interpretativo, desafiando incluso a quienes aún no están alfabetizados. Al igual que proponen los formalistas rusos en el campo de la literatura, el “extrañamiento” opera sobre todos los sentidos como estrategia para que el lector construya su lectura de forma activa, a través de la disposición creativa de recursos, de manera que nos inviten a prestar atención al “cómo” se dice y no sólo al “qué” se dice.

Como lo explica Cynthia Edul (2024), en la clase “Literatura”, del curso Identidades Bonaerenses. Vivir, Sentir, Pensar la Provincia del Plan Provincial de Lecturas y Escrituras:

Shklovski va a decir que lo que define a la literatura es el extrañamiento de la percepción. Veamos el término opuesto al extrañamiento: la automatización [...] Por el contrario, la literatura desautomatiza nuestra percepción. En la literatura vemos, como si se viera por primera vez. La literatura trabaja sobre nuestros sentidos, sobre nuestro campo perceptivo, para desautomatizarlo (p. 1).

Los libros silentes, pop-up, los formatos en acordeón o con estructuras no convencionales proponen experiencias lectoras que transitan por caminos múltiples. En este sentido, leer la forma física no es un gesto superficial, sino una operación de lectura y exploración crítica y sensible. Tal como sugiere Van Gogh en sus Cartas a Theo, el color expresa algo por sí mismo, más allá del propio color de las cosas (color local), el color –y a veces las formas– se independiza de ésta para representarla mejor que la realidad, o sea, que la misma realidad-literalidad. Tal como diría Liliana Bodoc: “mentir para decir la verdad”. Van Gogh lee la obra en su totalidad y es capaz de poner palabras a esa lectura. Invita a ver más allá de lo anecdótico de la temática representada: la danza entre imagen, color y materialidad de la pintura, la dirección de las pinceladas, su intencionalidad comunicativa, su aporte de sentido sobre la lectura que se produce en el espectador. La intensidad de su observación provocaba en él, incluso, un efecto de sinestesia tal que, según cuenta, algunos colores llegaban a despertarle sensaciones en sus papilas gustativas. Sin llegar a un extremo tal, este ejemplo nos sirve para analizar el carácter multisensorial del acto de leer. La selección cromática, la textura del papel, la disposición de las páginas son también lenguaje.

La artista surrealista Meret Oppenheim (1935) en “Desayuno con pieles”, produce una obra desconcertante y contradictoria, el espectador experimenta sensaciones derivadas de la observación y de la experiencia con los materiales. ¿Cómo no sentir rechazo al llevarse a la boca una cuchara de pelos?, ¿qué puede producirnos beber de una taza con esa materialidad? El espectador puede imaginar posar su boca para ingerir un café con leche en esa taza forrada en piel de ciervo que produciría un efecto experiencial. Las sensaciones derivadas de imaginar nos recuerdan que quien lee no es pasivo, por el contrario, se activa un proceso interno donde el lector ocupa un lugar protagónico. Por eso, nutrir la experiencia lectora con otros lenguajes será, sin duda, enriquecer las lecturas.

Desayuno con pieles, Meret Oppheim 1936. Museo MOMA

Imagen 1. Desayuno con pieles, Meret Oppheim 1936. Museo MOMA

Al igual que en la música, un libro va desplegando la obra de arte en el tiempo, no así la pintura que se despliega en un instante y el espectador puede recorrer sus capas de lectura en el mismo espacio. El libro requiere del tiempo y del movimiento que el lector debe operar para recorrerlo. Es por eso que la experiencia de leer aún un libro pop-up de las características de los casi exclusivamente visuales como los del especialista en arquitectura del papel David Carter, se asemeja a recorrer en tres dimensiones una obra de Miró o de Kandinsky. Es por eso que pensar que este tipo de libros sólo son destinados a niñas o niños es un error. Por otro lado, consideremos cuánto más rica puede ser la experiencia si se han visitado obras de arte visuales previamente.

Todo texto remite a otros textos, visuales o verbales, y el lector –aun sin saberlo–establece conexiones, evocaciones de su experiencia. En obras donde la ilustración cita estilos artísticos, referencias culturales o narrativas previas, el libro se vuelve un tejido de ecos y resonancias. Esta idea de intertextualidad, trabajada también por Bajour, se refuerza en la medida en que el lector percibe la obra como una composición intencional, donde nada está librado al azar. Nuestra tarea de mediación apunta pues, a que el lector llegue a tener conciencia sobre esta intencionalidad creativa.

Leer como experiencia sensible
desde la escuela

A lo largo de las Jornadas “Leer en Comunidad” (2025-2026), se invitó a docentes, bibliotecarios y formadores a compartir junto a las y los estudiantes y sus familias experiencias de lectura donde los libros no fueran vistos sólo como vehículos de palabras, sino también como dispositivos sensibles capaces de propiciar otras formas de mirar, sentir, leer. En este sentido, el documento del Plan Provincial de Lecturas y Escrituras que llegó a las escuelas para la realización del proyecto de escritura, se acompañó de entrevistas a editores y autores.

A través del Museo del Libro de la jornada Habitar el universo del libro, las y los estudiantes pudieron vivenciar la exploración de diferentes tipos de formatos de libros, así como también analizar distintas ediciones de los mismos títulos. La elección de libros silentes, libros pop-up, libros objeto o con formatos poco convencionales permitió que niñas y niños, incluso y aquellos no alfabetizados aún, pudieran participar plenamente de una experiencia estética y significativa. En estos libros, el gesto humano está presente en cada decisión formal que define la experiencia lectora.

Un lector que observa, infiere y siente

Como ya dijimos, la relación entre forma y contenido no es neutra. La forma no es un ornamento, sino parte de la tensión interna de la obra donde reside su verdad. De modo análogo, los libros que analizaremos muestran cómo esa tensión es fundante del vínculo lector-obra.

Caso 1: Lola tooodo un día en el zoo

Imagen 2. Tapa e interior del libro Lola tooodo un día en el zoo

Este libro silente de formato acordeón, creado por Imapla y publicado por Editorial Océano, narra desde su propia materialidad. Desde el título sugiere la acción: Lola pasará todo un día en el zoológico. Lo que sigue, el sol que acompaña la jornada, las nubes que lo ocultan, la llegada de la lluvia, la tensión entre el tiempo laxo de Lola y el apuro de la madre, la celebración de la lluvia que vive la niña y la reacción opuesta de la madre… la llegada de la noche y el sueño; todo se lee en las imágenes a través de colores plenos sobre fondos contrastantes y geometrías simples. La estructura en acordeón permite una lectura doble que intensifica los binomios de oposiciones: temporal (del día/noche) y simbólica (encierro/libertad).

Imagen 3. Páginas del libro Lola tooodo un día en el zoo

La solapa que se abre como una puerta es el recurso físico que habilita el cruce hacia el mundo de los sueños donde todo es posible: peces voladores, hipopótamos-nube, cuerpos que desafían la gravedad. En este universo onírico, todos los seres son libres.

La autora explora y utiliza al extremo todo lo que la forma le puede ofrecer. El recurso del acordeón realza las relaciones de oposición. La gestualidad corporal, la economía del trazo y el uso de formas simples colocan al lector frente a una experiencia estética que se carga de sentido en la imaginación del lector.

Caso 2: Nativas. Flores argentinas

 Tapa del libro Nativas. Flores argentinas

Imagen 4. Tapa del libro Nativas. Flores argentinas

Este libro fue publicado por Editorial Ojoreja. Las autoras Loreto Salinas, Paula Fernández y Adriana Burgos presentan un catálogo de especies nativas con una estética que se distancia del modelo cientificista clásico. La pintura es la herramienta de descripción y sentido, y el uso de fondos saturados en color establece una filiación con los muralistas latinoamericanos como Diego Rivera o Frida Khalo. La editora Paula Fernández (2015) afirma que esa elección estética apunta a producir una huella inconsciente en el lector. El color del fondo de cada flor dialoga con el de la siguiente, estableciendo una relación cromática “de rebote”. La utilización de la doble página y la selección del gramaje del papel dejan entrever la textura de lienzo de la obra original.

El discurso articula la descripción visual detallada a través de la pintura, el nombre científico y el nombre popular, generando una aproximación desde lo artístico y lo cotidiano al lenguaje más cercano del hogar. Además, el uso de pictogramas como glosario permite al lector ir en busca de información específica: tipo de planta, forma de diseminación, polinizador, familia botánica. Este recurso, lejos de simplificar, habilita otras formas de lectura y establece una relación activa con el conocimiento botánico, casi como un juego de descubrimiento.

Este libro forma parte de las bibliotecas escolares y circula en escuelas de la provincia de Buenos Aires a través de la colección Identidades Bonaerenses.

Imagen 5. Sistema de pictogramas y guía de lectura de especies

El equipo que crea un libro

Leer entre líneas también es leer la forma. Al hacerlo, quien lee descubre la intencionalidad del equipo que creó el libro: el autor del texto, el ilustrador, el diseñador que elige una paleta cromática, el editor que orquesta todos los elementos. Como plantea Cecilia Bajour (2016), leer literatura es también una forma de dar hospitalidad al texto y sus pliegues.

Marcela Carranza (2007) ha reflexionado sobre esta lectura expandida, que no solo reconoce significados, sino que también problematiza cómo se significa. Esa mirada es la que queremos promover. La autora también sugiere que la mediación consiste en disponer los medios para que el lector sea capaz de crear en la acción de leer, abriendo el juego a más lecturas posibles, no importa la edad de los lectores. Como docentes debemos considerar la dimensión editorial de los libros como parte de la lectura. Es por eso que en la selección de textos para las colecciones que llegan a través de la Dirección General de Cultura y Educación, los criterios de evaluación contemplan esta relación entre el texto y la forma de la obra completa, considerando que las obras lleguen tal como han sido pensadas y no ediciones económicas que alteren ese criterio.

Si la escuela es el mercado cautivo para las editoriales; esto le otorga a la institución, pero en particular a cada uno de los docentes que la conforman, una enorme responsabilidad, pero también interesantes posibilidades. ¿Qué sucedería si los docentes conocedores de una amplia bibliografía comenzaran a exigir otros criterios de edición?

Carranza, 2007

La frecuentación de obras de calidad, diversas, desafiantes a nivel textual y editorial, junto a las conversaciones que la escuela pueda provocar en torno a los libros, generará sin duda, lectores que exijan obras que los interpelen, que ingresen en su campo perceptivo y generen deseos de seguir leyendo en sentido amplio.

Lectura, intertextualidad y vida

Leer un libro como una obra de arte permite tender puentes hacia otros lenguajes y experiencias. Hay resonancias entre las formas que nos propone un libro y otras formas de lo real. La intertextualidad, en este marco, amplía la dimensión de lo literario sobre lo cultural, visual y social.

Todo acto enunciativo es dialógico: está atravesado por otras voces. Los libros, cuando logran integrar forma y contenido, son verdaderos interlocutores del lector.

Esa experiencia también deja huella en la vida: quien aprende a leer con profundidad un libro, también puede leer con mayor agudeza un discurso político, un mensaje mediático o una imagen cultural. Puede cuestionar, poner en entredicho, interpretar más allá de lo que se encuentra en la superficie.

Conclusión

La concepción histórica de la infancia ha transformado la industria editorial infantil. Hoy los libros no sólo informan o entretienen: interpelan, conmueven, proponen. Leer es una experiencia compleja y rica, y los libros con forma significativa habilitan esa riqueza.

En este sentido, la desautomatización de la lectura, tal como propusieron los formalistas rusos, encuentra aquí una vía visual, táctil, estructural. El extrañamiento no se produce sólo desde el lenguaje verbal, sino también desde los modos en que un libro se presenta, se pliega, se transforma. Estos libros obligan a mirar dos veces, a interrogar lo evidente, a leer más allá del texto. Y eso, precisamente, es leer en profundidad.

Invitamos a las y los docentes a seguir apostando por libros que desafíen, que se animen a proponer formas variadas de decir en lo material y lo textual. Porque leer es también descubrir el juego de las luces y las sombras, es bucear entre lo que se ve y lo que se deja ver.

Fuentes

Imapla (2009). Lola toodo un día en el zoo. Editorial Océano.

Istvansch (2012). La otra lectura. La imagen en los libros para niños. Comunicarte.

Kandinsky, W. (2013). De lo espiritual en el arte. Ediciones Paidós.

Oppenheim, M. (1936). Desayuno en pieles [Escultura]. Museo de Arte Moderno, (MoMA), Nueva York.

Salinas, L., Fernández, P., & Burgos, A. (2022). Nativas. Flores argentinas. Editorial Ojoreja.

Van Gogh, V. (2000). Cartas a Theo. Editorial Altamira.

Referencias bibliográficas

Arizpe y Styles, M. (2004). Lectura de imágenes. Los niños interpretan textos visuales. Fondo de Cultura Económica.

Bajour, C. (2016). La orfebrería del silencio. La construcción de lo no dicho en los libros- álbum. Comunicarte.

Carranza, M. (2007, 14 de marzo). Algunas ideas sobre la selección de textos literarios. Imaginaria, (202). https://www.imaginaria.com.ar/20/2/seleccion-de-textos-literarios.htm

Edul, C. (2025). Clase “Literatura”, 2025. En Curso Identidades Bonaerenses. Vivir, Sentir, Pensar la Provincia. Plan Provincial de Lecturas y Escrituras.
https://docs.google.com/document/d/1ka8-SZyvBNyVw-r4XOxS0ZcJhbmiKFoc/

Fernández, P. (2025). Entrevista para Leer en comunidad. Plan Provincial de Lecturas
y Escrituras. https://www.youtube.com/watch?v=XsFsKBjPbP4

Plan Provincial de Lecturas y Escrituras. (2025). Leer en comunidad 2025-2026. Dirección General de Cultura y Educación. https://abc.gob.ar/secretarias/sites/default/files/2025-05/Leer%20en%20Comunidad%20-%20Jornada%20de%20Bibliotecas%20Escolares%20Abiertas%2C%20a%C3%B1os%202025%20y%202026.pdf

Schklovski, V. (1917). El arte como procedimiento. [Reeditado en antologías de teoría literaria].


Anuario sobre Bibliotecas, Archivos y Museos Escolares, Volumen 5, 2025 P. Davico
Reflexiones orientadas a la práctica docente y a la formación de lectores críticos | pp. 92 a 102