Mariana Cattaneo

Secretaría de Formación Político Sindical, Sindicato Unificado
de Trabajadores de la Educación de la provincia de Buenos Aires (SUTEBA).

Sandra y Rubén: un pueblo que no olvida

El 2 de agosto del 2018 a las 8.06 horas se produjo la explosión de la Escuela nº 49 de Moreno. En ese distrito del Conurbano bonaerense se dice que “no fue tragedia, no fue casual, fue el ajuste del gobierno de Vidal”. Fue el resultado de un experimento nefasto en el que un Estado provincial definió correrse de sus responsabilidades, desfinanciar y abandonar a las escuelas a su suerte.

Algo, en esta historia de desidia y abandono, se rompió en ese barrio.

Nadie va a morir a una escuela, y sin embargo, la explosión de gas en la Escuela n° 49 mostró que esa acción cotidiana que marca el ritmo de las mañanas de las comunidades educativas podía alterarse drástica y dramáticamente.

Todas y todos pudieron haber sido Sandra y Rubén, pero la acción amorosa de preparar el desayuno para las pibas y los pibes evitó una tragedia aún mayor que hubiera involucrado a todas las niñas y todos los niños en clase. Me lo expresó con dolor una señora que, llorando, me tomó las manos y me dijo “Ellos salvaron a los chicos”.

Lo que siguió a ese momento bisagra en la historia de la educación pública de Moreno fue la organización de un pueblo profundamente conmovido que convirtió ese dolor y esa rabia en fuerza organizada para luchar. Sandra Calamano y Rubén Rodríguez se convirtieron en bandera de lucha.

La desidia y el abandono como política

Esa mañana entre sirenas, conmoción y dolor, llegaban mensajes de todas las escuelas y la resonancia de la explosión comenzaba a expandirse por toda la Provincia. Hubo una convocatoria a marchar en la Ruta 23 y el Acceso Oeste donde se encuentra la Plaza Fuentealba, epicentro de todas las luchas. La movilización fue enorme, llegaban por cientos desde todos los rincones del distrito.

Fue el inicio de la respuesta organizada de una comunidad educativa que decía BASTA y comenzaba a gritar: ¡JUSTICIA POR SANDRA Y RUBÉN! También señalaba sin fisuras a las y los responsables de sus muertes.

¿En qué momento de la historia de las luchas de las trabajadoras y los trabajadores se forjó nuestra conciencia sobre el significado de la pérdida de nuestras compañeras y nuestros compañeros? ¿En qué acciones concretas esas trabajadoras y esos trabajadores de la educación se habían constituido en emblema de resistencia?

Sandra, vicedirectora de la escuela, venía denunciando el vaciamiento del Programa de Coros y Orquestas del Bicentenario, participando en acciones de denuncia frente al Palacio Pizzurno y formando parte del colectivo docente que resistía las políticas de ajuste del macrismo. Rubén que era auxiliar en la 49 también era Instructor de carpintería en el Centro de Formación Profesional (CFP) n° 403 de la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA) Regional; era un militante sindical que enfrentaba el traspaso de los CFP que finalmente fueron transferidos a la órbita del Ministerio de Trabajo.

Defendían sus derechos, pero asumían además el deber de organizarse para trascender la pelea sectorial poniendo en el centro lo común, los derechos de sus comunidades a acceder a una educación pública digna y de calidad.

Cada día abriendo la puerta de la escuela, preparando amorosamente algo calentito para la llegada de las niñas y los niños. Cada día alojando lo que crece, cada día enseñando obstinadamente.

Allí se gestó la reacción de un pueblo.

El desafío de la lucha colectiva

La situación de infraestructura del distrito de Moreno era grave y conocida por funcionarias y funcionarios provinciales; apenas un tiempo antes de la explosión el Frente de Unidad Docente Bonaerense (FUDB) había realizado un “Carpetazo” que denunciaba la situación edilicia de la provincia de Buenos Aires.1 Como respuesta Vidal había decidido no recibir a los sindicatos poniéndole un candado a las rejas de ingreso de la Casa de Gobierno.

En lo local, hacía tiempo que desde los sindicatos docentes se demandaban respuestas urgentes debido a la paralización de las obras, la falta de inspectores de Infraestructura y la inexistencia de respuestas por parte del Gobierno provincial. Una Multisectorial que se había organizado junto a sindicatos y comunidades educativas venía denunciando la situación de Infraestructura y había hecho una fuerte movilización frente al Consejo Escolar. Este había sido intervenido por María Eugenia Vidal y a través del interventor Sebastián Nasif la Provincia conocía de primera mano las necesidades, las urgencias y los reclamos.

Por eso el 2 de agosto se produjo una reacción generalizada por parte de las organizaciones sindicales y sociales de Moreno. A pocos días de la explosión nació “El Acampe” organizado por sindicatos de las dos CTA como Asociación de Trabajadores Estatales (ATE) y Sindicato Unificado de Trabajadores de la Educación de la provincia de Buenos Aires (SUTEBA), de la Confederación General del Trabajo de la República Argentina (CGT) Regional como Canillitas y Curtidores y los movimientos sociales como el Movimiento Territorial de Liberación (MTL), la Corriente Clasista y Combativa (CCC) y el Movimiento Evita, entre otros que se fueron sumando. Se recurrió a un método ya utilizado en muchas luchas, que significó, en este caso, un acampe por más de cuarenta días frente al Consejo Escolar, donde estaba el primer eslabón de una cadena de responsables, el interventor Sebastián Nasif. A estas organizaciones se le fueron sumando delegadas y delegados de escuela, estudiantes secundarios y terciarios. Al mismo tiempo los directivos de escuela se organizaron en una Asamblea de Autoconvocados.2 Con el paso de los días las familias también comenzaron a organizarse por zonas.

El Acampe se transformó en el punto de encuentro, allí se debatía, allí se compartía, allí se realizaban números artísticos, clases abiertas, conferencias de prensa y movilizaciones. Estas fueron centralizadas y en los barrios. El Acampe fue el lugar elegido para plantar las banderas de “Justicia por Sandra y Rubén” y “Escuelas Dignas y Seguras”.

Por otra parte, la Asamblea de Directoras y Directores, en una medida ejemplar, resolvió suspender las clases dentro de los edificios escolares hasta que estuvieran garantizadas las condiciones de seguridad para enseñar y aprender. En los barrios, el fuerte compromiso y la creatividad de las trabajadoras y los trabajadores de la educación generaron el surgimiento de verdaderas “Escuelas a Cielo Abierto”. Veredas, plazas, Sociedades de Fomento fueron lugares en los que maestras, maestros, profesoras y profesores garantizaban la educación pública, el encuentro con estudiantes y las comunidades; también fue el espacio donde se realizaban asambleas y ollas populares.

Fue fundamental en este contexto el involucramiento de varias Universidades Nacionales, a partir de una propuesta de la Universidad Nacional de la Plata (UNLP), que recorrieron escuelas junto al SUTEBA y luego dieron forma a una iniciativa que permitió debatir colectivamente “el regreso a las aulas” luego de la tragedia.

Sandra y Rubén nos mostraron el camino:
es hora de transitarlo

Fue la fuerza de la comunidad organizada la que obligó al gobierno de Vidal a ceder ante la exigencia de constituir un Comité de Seguimiento de la Infraestructura Escolar para que se efectivizaran los reclamos y se avanzara así en la concreción de lo que se pedía: edificios que fueran dignos y seguros.

El Comité estuvo integrado por un representante de cada sector en lucha: familias, estudiantes, Movimientos Sociales, directivos por Niveles y Modalidad y la representación sindical. Por los distintos estamentos del Gobierno participaban la Jefatura Distrital, el Consejo Escolar, el Municipio y funcionarios provinciales con capacidad de resolución para que se plantearan los reclamos y se instrumentaran las respuestas. También se definió que participara una representación de las familias de Sandra y Rubén, y de la Escuela n° 49, para darle más transparencia aún al ámbito que estaba creándose.

En la primera semana después de la explosión, el Gobierno de la Provincia tomó la decisión, ante la presión social, de enviar un pelotón de gasistas matriculados a revisar todas las instalaciones de gas de los edificios escolares del distrito. Forzado por la muerte de una trabajadora y de un trabajador, el Gobierno de María Eugenia Vidal realizaba una acción que le fuera solicitada reiteradamente antes de que ocurriera la explosión. De esa revisión, surgió que alrededor del 80% de las escuelas presentaban instalaciones deficientes.

Ante este panorama la constitución del Comité fue un salto organizativo en la lucha para que las escuelas fueran un lugar seguro donde enseñar y aprender. El Acampe quedaba atrás y avanzaba la ardua tarea de hacerle seguimiento a las obras frente a un Consejo Escolar que abandonó su espacio de institucionalidad y funcionaba en reuniones a escondidas y de espaldas al pueblo de Moreno.

Ahora le tocaba a la comunidad organizada en el Comité sostener la demanda y controlar las obras que debían realizar el Gobierno Provincial y Municipal. Era un enorme desafío ejercer un contralor que lograra el objetivo de escuelas seguras, pero para eso debía utilizarse algún parámetro, un instrumento que permitiera discutir desde un piso validado aquello que debía ponerse en movimiento.

Enormes fueron los debates acerca de cómo avanzar, pero se pudieron sintetizar dos respuestas claves. Una fue que el instrumento con el cual se iban a inspeccionar las escuelas y monitorear las obras, a propuesta de SUTEBA, fuera el Acuerdo Paritario de los 12 puntos de la Confederación de Trabajadores de la Educación de la República Argentina (CTERA) sobre Infraestructura Escolar conquistado en 2011.3 La otra respuesta fue la multiplicación del Comité, impulsando la creación de uno por escuela conformado por las familias, las trabajadoras y los trabajadores y estudiantes. Estos fueron muchas veces acompañados por el Comité de distrito que realizaba visitas conjuntas para tener el registro del avance de las obras. Todas las cuestiones de Infraestructura quedaban registradas en un libro por escuela que se habilitó a tal fin. De esta manera los comités intentaban funcionar con fuerte presencia en las escuelas interpelando a inspectoras e inspectores y a funcionarias y funcionarios provinciales para que aparezcan los recursos necesarios para dar respuesta.

Entre las reuniones centralizadas y la presión de las comunidades se conquistaron tres cuestiones básicas: la instalación de gas y electricidad sumado a las cubiertas, para dar un piso de seguridad a todas las escuelas. Durante este período la organización popular logró arrancarle a un gobierno provincial, que tenía el ajuste como la única respuesta para la educación, muchos recursos para destinar a los edificios escolares, recursos que antes de la muerte de Sandra y Rubén se negaban sistemáticamente.

Pero no todo fue como se esperaba. Hubo conflictos por los sobreprecios, empresas que abandonaban las obras y luego las retomaban, que incumplieron plazos, que saquearon los edificios escolares reemplazando materiales de buena calidad por otros que eran todo lo contrario. A esto se le sumó que las obras que fueron paralizadas en el 2015 por el Gobierno provincial de Vidal y su Director de General de Cultura y Educación, Gabriel Sanchez Zinny, recién pudieron ser retomadas con la llegada al Gobierno de la Provincia de Axel Kicillof, momento en el que, además, se produjo la asunción de nuevas autoridades en el Consejo Escolar y en el Municipio de Moreno.

Esta experiencia única se extendió en el tiempo, con mayor intensidad entre septiembre de 2018 y 2019. La participación en los comités de escuela fue disminuyendo a medida que se terminaban las obras, ya que estaba garantizada la seguridad de los edificios escolares y la vuelta a las aulas.

En paralelo en la Legislatura provincial se lograba avanzar en la media sanción de la Declaración de la Emergencia Edilicia, acción que se frustró por una operatoria del Gobierno de Cambiemos.

Por otra parte, el Concejo Deliberante de Moreno declaró el 2 de Agosto como el “Día de la Escuela Pública Digna y Segura”, iniciativa que fue retomada en decenas de Concejos Deliberantes a lo largo y a lo ancho de la provincia de Buenos Aires como una manera de homenajear a nuestras compañeras y nuestros compañeros, y mantener viva su memoria.

Esta fecha, por acción de las organizaciones del FUDB, fue reconocida a nivel nacional y provincial donde fue incluida en el calendario escolar.

La lucha por conseguir justicia

El 10 de octubre de 2023, luego de cinco años de lucha ininterrumpida, el Tribunal Criminal nº 4 de Mercedes determinó las sentencias para las acusadas y los acusados en el Juicio por las muertes de Sandra Calamano y Rubén Rodríguez.

Fueron encontrados culpables por incumplimiento de los deberes de funcionario público el Interventor Sebastián Nasif, la consejera escolar Mónica Berzoni y el consejero escolar Jorge Galián, condenados a dos años de prisión en suspenso y cuatro años de inhabilitación. Asimismo, el gasista Cristian Ricobene fue condenado por homicidio culposo agravado como responsable material de la explosión, por lo que debe cumplir cinco años de prisión efectiva e inhabilitación por diez años. Luego de la concreción del juicio exigimos la exoneración del sistema educativo de Sebastián Nasif que se logró en mayo de este año.

Llegamos hasta acá en el marco de la lucha inclaudicable que dimos contra las políticas de desidia y abandono promovidas por el gobierno de Vidal. Seguimos exigiendo que se investiguen las responsabilidades penales por homicidio y asociación ilícita a la ex gobernadora María Eugenia Vidal, el ex Director General de Cultura y Educación Gabriel Sanchez Zinny, el ex Director de Consejos Escolares Marcelo Di Mario y el ex Director de Infraestructura Mateo Nicholson. Esta pelea no terminará hasta que logremos JUSTICIA COMPLETA.

Las muertes de Sandra y Rubén, la pérdida de una trabajadora y un trabajador -ambos sindicalizados- que eran parte de la expresión más consciente, fue un punto de inflexión en la lucha provincial de los sindicatos docentes contra las políticas de ajuste.

Moreno se convirtió en el epicentro de una batalla nodal. El acuerdo paritario de CTERA –los 12 puntos de infraestructura escolar– iba a poner en valor el acumulado sindical sobre la necesidad de tener escuelas dignas y seguras que generen condiciones para enseñar y aprender.

Esta pelea se inscribe en la historia de los conflictos gremiales por las condiciones de trabajo. Moreno deja muchas enseñanzas que no se pueden leer sin la lucha provincial y nacional contra las políticas neoliberales protagonizadas por trabajadoras y trabajadores de la educación.

Nadie va a morir a la escuela, son lugares de vida, de construcción de sueños y de futuro para nuestras pibas y nuestros pibes.

Convencidas y convencidos de la necesidad de construir un Nunca Más al neoliberalismo que mata, Sandra y Rubén están grabados a fuego en la memoria colectiva y serán por siempre ejemplo y bandera de lucha.


  1. 1 El 31 de mayo de 2018 el Frente de Unidad Docente Bonaerense se presentó en la Dirección General de Cultura y Educación para realizar un Carpetazo Educativo. Las autoridades bonaerenses no recibieron a las y los representantes del FUDB, que debieron entregar a través de una reja las carpetas con denuncias de la situación crítica de la Educación Pública y la deficiencia actual en diversos temas, en particular en Infraestructura. Ver: https://www.suteba.org.ar/la-dgcye-cierra-sus-rejas-al-frente-de-unidad-17734.html

  2. 2 El nombre original es Asamblea de Autoconvocadxs. Este ha sido modificado con el fin de darle accesibilidad al texto.

  3. 3 A partir de un convenio firmado en el 2005 entre la CTERA y la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT), tras un año de trabajo con participantes de todo el país, se elaboraron 12 recomendaciones sobre condiciones básicas de infraestructura escolar de los establecimientos educativos de todo el país. En febrero de 2011 en el ámbito de la Negociación Colectiva Nacional, la CTERA logró incluir estos 12 puntos como Acuerdo Paritario Nacional. Ver: https://www.suteba.org.ar/acuerdo-paritario-nacional-12-puntos-sobre-infraestructura-escolar-12824.html


Anales de la Educación Común, 2025, Volumen 6, N° 1-2 | M. Cattaneo |
Sandra y Rubén: un pueblo que no olvida| pp. 153 a 159